Muchos cocineros estropean el caldo

“Muchos cocineros estropean el caldo”

Es un dicho que a priori afecta el sector gastronómico pero que puede extenderse a cualquier ámbito. De hecho es muy corriente en el mundo profesional, tanto en grandes empresas como en medianas.

Hay decisiones que solo deben tomerse por el jefe. Eso sí, antes deben compartirse con el equipo y tratar de llegar a un consenso. Pero está claro que no todas las decisiones pasan por ese proceso tan democrático. Por lo general las decisiones que tienen alto impacto en el negocio no suelen ser contrastadas con antelación con el equipo. Como mucho se comunican (sin debate) en el comité de dirección.

Por ello, no conviene que intervengan muchas personas en un asunto crítico, porque puede provocar desorden o desconcierto, al enfrentarse opiniones diversas, intereses particulares frente a los generales, etc.

No es fácil la toma de decisiones en un negocio. Pero hay que dejar que sea uno solo, normalmente el jefe-jefón, el que la tome, la cominique y la ejecute, “eso está en el puesto, en su sueldo”.

Por eso este dicho me ha gustado mucho desde que trabajo de consultor. Las opiniones son bienvenodas, los debates, las discusiones, los toma y daca… pero, por favor, cuando se ha de crear un producto, un servicio o una solución que va dirigida a un segmento de cliente, debe ser el CEO el que decida cómo, cuándo, dónde y por qué se lanza al mercado. Otra cosa es que ese CEO tenga en cuenta las recomendaciones de sus equipos.

Conclusión, si no eres CEO de tu empresa, empieza a asimilar sus decisiones cuando no coincidan con tu punto de vista. Deberás adaptarte y no refunfuñar (mi madre me lo decía de pequeño). Y si coincidís , ¡miel sobre hojuelas!

Lo dicho, “demasiados cocineros estropean el caldo”. Tenlo en cuenta en la próxima reunión con el jefe.

Feliz Año para todos los “cocineros”. Y para ti también que has leido mi primer post del año nuevo.

div#stuning-header .dfd-stuning-header-bg-container {background-size: initial;background-position: top center;background-attachment: initial;background-repeat: initial;}#stuning-header div.page-title-inner {min-height: 150px;}#main-content .dfd-content-wrap {margin: 0px;} #main-content .dfd-content-wrap > article {padding: 0px;}@media only screen and (min-width: 1101px) {#layout.dfd-portfolio-loop > .row.full-width > .blog-section.no-sidebars,#layout.dfd-gallery-loop > .row.full-width > .blog-section.no-sidebars {padding: 0 0px;}#layout.dfd-portfolio-loop > .row.full-width > .blog-section.no-sidebars > #main-content > .dfd-content-wrap:first-child,#layout.dfd-gallery-loop > .row.full-width > .blog-section.no-sidebars > #main-content > .dfd-content-wrap:first-child {border-top: 0px solid transparent; border-bottom: 0px solid transparent;}#layout.dfd-portfolio-loop > .row.full-width #right-sidebar,#layout.dfd-gallery-loop > .row.full-width #right-sidebar {padding-top: 0px;padding-bottom: 0px;}#layout.dfd-portfolio-loop > .row.full-width > .blog-section.no-sidebars .sort-panel,#layout.dfd-gallery-loop > .row.full-width > .blog-section.no-sidebars .sort-panel {margin-left: -0px;margin-right: -0px;}}#layout .dfd-content-wrap.layout-side-image,#layout > .row.full-width .dfd-content-wrap.layout-side-image {margin-left: 0;margin-right: 0;}