Si quieres ascender en tu empresa, cambia de empresa

Siento insistir, pero si quieres ascender en tu empresa plantéate cambiar de empresa.

¡Te lo digo por experiencia! Tras más de 25 años trabajando en diferentes organizaciones, desde pymes hasta multinacionales pasando por varias startups, he podido comprobar que solo hay dos maneras de ascender en tu empresa: o eres un crack en lo tuyo y nadie más sabe hacerlo mejor que tú o estás “bendecido” por la dirección general… o las dos cosas.

Pero, en cualquier caso, se puede cumplir el Principio de Peter: “Las personas que realizan bien su trabajo son promocionadas a puestos de mayor responsabilidad, a tal punto que alcanzan su máximo nivel de incompetencia

Podría enumerar más de 20 casos que he visto -y en muchos casos conocido- en mi carrera profesional en los que no se ha apostado por el profesional correcto a la hora de cubrir una posición de dirección. No se le ha dado la oportunidad de ascender al recurso interno, al profesional que se lo merecía por méritos propios. Al típico empleado hormiguita, fiel, leal, que hace su trabajo con rigor y calidad.  Pero claro, mola más fichar fuera a un crack, como en el fútbol. Y eso conlleva 3 riesgos que aquí enumero:

  1. El nuevo fichaje debe adaptarse al nuevo puesto, a la nueva cultura de empresa, a los nuevos procesos y toma de decisiones. Eso, en sí mismo, lleva tiempo. Y coste!
  2. El que está debajo que esperaba le dieran esa posición se queda jodido. Y el coste de tener cabreado a un trabajador fiel es el mayor coste que hay para una empresa. La productividad de ese recurso ya no será la misma. Además la motivación será baja porque se verá “defraudado” porque no han confiado en él. Y, segunda derivada, deberá “formar” a su nuevo jefe.
  3. El resto de la organización verá con recelo esa decisión porque esperaba que uno de dentro cubriera esa plaza. Ya que se la merecía, aunque aquí hay mucha subjetividad.

Todo ello sin contar con el coste económico que supone contratar a un recurso de fuera. Siempre cuesta menos ascender al crack que tienes dentro que fichar al crack de la competencia. Pero eso pasa en cualquier sector.

Escalar en la empresa no es tarea fácil

No solo debes demostrar día tras día, mes tras mes, año tras año tus bondades profesionales -tu valor añadido- y personales sino que tienes que tener suerte de que tus superiores confíen en ti todo el rato. Incluso puede que no tengas que competir con otro compañero del mismo departamento o de otro. Aunque competir entre compañeros no es malo porque te mantiene despierto, activo, reactivo en tu puesto de trabajo.

Hoy nos encontramos una situación delicada en las empresas grandes, en las multinacionales: si no consigues las cifras trimestrales te arriesgas a que te inviten a irte a casa. Esta premisa, muy típica de las corporaciones americanas, se complica aún más hoy en día, donde se accede a la información (las fuentes de datos) de forma inmediata, a través de cualquier dispositivo y en cualquier momento. Antes había que esperar al cierre de mes para saber cómo había ido el negocio. Hoy con dos clicks accedes a una herramienta web que te dice todo en un dashboard – cuadro de mandos- desde donde se analiza todo y se toman las decisiones.

Todos y cada uno de los profesionales que trabajan en ventas, marketing o desarrollo de negocio saben desde el primer día qué cuota de negocio deben conseguir a final de año (y cada trimestre) y de qué presupuesto disponen para conseguirlo. Las herramientas y la tecnología permite conocer la salud de la compañía, el estado del negocio, en cualquier momento. El que domine estos medios tiene el poder de la información y puede tomar decisiones que impulsen el negocio.

El profesional que domine las herramientas de analítica del negocio tiene una ventaja competitiva a la hora de escalar en la compañía. Si además sabe interpretar esa información para la toma de decisiones inteligentes, y sabe transmitirla a sus jefes con sus dotes de comunicación y seniority, tiene un gran valor en la empresa. Recuerda que no es lo mismo el poder que la influencia (by Eduardo Lazcano).

Pero aún así, siendo un crack en tu puesto, en la ejecución de tus responsabilidades, siendo un compañero que trabaja en equipo y que genera confianza y que merece ser reconocido por la empresa, puede que no le llegue la oportunidad de escalar internamente en su empresa. O puede que le llegue pero que la empresa no apueste por él. Es en ese momento en el que ese profesional debe replantearse un ascenso profesional en otra compañía.

Si estás sufriendo, plantéate cambiar de empresa

Si has sufrido esta situación, donde has querido ascender en tu empresa, no te han dejado y, además, te han puesto un jefe nuevo, deberías reconsiderar tu continuación en dicha empresa. Claro que puedes permanecer pero debes hacer el ejercicio de poner en una balanza las cosas buenas y las cosas que no te gustan tanto. De esta forma verás hacia donde se inclina tu balanza y podrás decidir una forma más “objetiva”.

Muchos profesionales, para ascender en su carrera profesional cambian de empresa. Y este movimiento debe ser como el del caballo del ajedrez, salto en dos tramos: hacia fuera de tu empresa y hacia arriba de tu actual escalafón. De esta forma escalas pero en otro sitio. Los beneficios de dicho movimiento son múltiples: motivado por tu nueva empresa, motivado por tu nuevo trabajo ( y nuevo sueldo), motivado por tu nuevo proyecto profesional donde sientes un poquito de vértigo pero sano.

He de confesarte que yo he realizado una par jugadas de ajedrez con el caballo. Y no me ha ido nada mal. A veces tienes que tomar esa decisión tan dura de “salir de tu zona de confort” y arriesgar un poco. Total, si aún tienes ganas de seguir aportando valor en la empresa, plantéate si es es la que estás ahora (donde ya no te valoran tanto) o en una nueva donde puedas demostrar tus habilidades profesionales –skills– . Es cuestión de actitud.

Déjame recomendarte un post que escribí y que habla de “Las 4 patas de la felicidad en el trabajo”, la mítica teoría del taburete que gustó tanto entre mis lectores y amigos.

Resumiendo, si realmente quieres escalar en tu empresa, tendrás que pensarte dos veces el siguiente movimiento, o salto del caballo o quedarte como un peón.

Ánimo y suerte.

 

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